HOW DARK THE BEGINNING

La luz es de lo único que hablamos–
que se haga la luz, había luz entonces,

una buena luz– pero lo que yo considero
el amanecer es mucho más oscuro.

Pasan tantas horas entre el día
en retirada y lo que reconocemos

como mañana; el sol creciendo
como una ola que no termina de romper

sobre nosotros, como si la luz fuese a protegernos,
como si no se flagelaran corazones,

ni se destruyeran cuerpos en días
como este. En cualquier película,

el amanecer anuncia que todo
va a ir bien. Que el peligro ya no

osará dejarse ver, desluciendo
la pantalla con su sombra.

Por favor, hablamos tanto de la luz…
Déjadme hablar en nombre de

la oscuridad bondadosa. Déjadnos
hablar más sobre lo oscuro

que es el comienzo de un día.

Cuán oscuro el comienzo, de Maggie Smith

FINGERS ON A GAY MAN

Un par de chavales agarran un conejo para cortarle las orejas. No importa la razón, si están tristes o son de ciudad. Lo que importa es lo que hacen con sus manos: sostener la cuchilla, sujetar el conejo de las orejas. Pero el conejo dice, “Conocí a un sacerdote ambulante en Mississippi, frente a una macrolibrería. ¿Queréis saber lo que dijo?” Y como los chavales se paran a pensarlo, él continúa: “Se nos hizo de noche hablando de todo y nada: de su exmujer gay aficionada a la brujería, de masturbación con el tubo de la aspiradora, de su fijación con el vello en las piernas de los chavales… ¡Como vosotros!” Les entra la risa y sueltan alaridos, posan al conejo en el suelo, y escuchan. “El sacerdote, de rosario y alzacuellos, habló, pero con su cara transmutada: le salieron pecas donde antes no había peca alguna; le salió barba donde antes sólo había barbilla; y sus ojos se volvieron más antiguos que todos los lagos de Mississippi”. ¿Qué dijo? ¿Qué dijo? Exigen los chavales, ansiosos de aprender, más que nada. El conejo continúa, “Las caras hablaron, no el sacerdote, mediante voces directas a mi cerebro. Me inculcaron lecciones. La primera, que toda alma no es más que un hilo, parte de un paño que flota a través del negro absoluto, efervescente como la nieve al hundirse en un lago. Así que vosotros, y yo, y todos aquellos a quien conocemos no somos más que iteraciones de esas almas, de esos paños; algunos recién tejidos, otros más viejos”. Los chavales: ¿Qué más dijeron las caras? El conejo: “Dijeron que tanto ellas como yo venimos del mismo paño, del tipo que muere y vuelve a nacer”. ¿Y qué hay de nosotros? ¿Qué hay de nosotros? Exigen los chavales, y el conejo da un salto y huye corriendo porque los chavales tienen un cuchillo y son incapaces de reconocer una parábola o mi cara, por muy humana que sea.

Dedos sobre un varón homosexual, de Zach Linge

AFTER DARK

La belleza
es una forma de medir el tiempo,
y lo raro
velamen al que se puede soplar.
Los pájaros en mis cielos aseguran
que quieren ser libres,
y la pareja de amantes en la entrada
ocurre todo el tiempo:

Las personas atraviesan puertas
en la oscuridad de los demás.

extracto de un poema de C. X. Hua

GRASP

aprendo la palabra sauce.
aprendo la palabra aullido y la guardo

en mi garganta. la palabra lobo
se enrosca bajo mi lengua. he estudiado

así el dolor; escondiéndolo
en los pliegues de mi cuerpo donde

la oscuridad reposa. pienso en
el despertar. la mañana partida

por el sol tornándose cáscara de naranja;
calor a ratos. un volcán

extinto resucita
pero nadie nos explica cómo hemos comprendido

que la montaña ha empezado a sacudirse. cómo
la piedra bosteza y se retuerce candente

de regreso al mundo. ojalá pudiera
decir que salvé a las tórtolas,

pero no puedo estar segura. todos los pájaros mueren
una muerte; caen del cielo y

duermen. es difícil sacudirse esta idea;
que todo se despierta y espera

para vivir. a la palabra que nombra
el tono azul de las venas pálidas.

¿quién no querría despertar alguna cosa antigua
del más profundo sueño? ¿quién

no querría escarbar y encontrar la sangre todavía húmeda
de un cervatillo muerto hace tiempo? un milagro,

quizás, como se estremece la tierra bajo
nosotros. como danzamos por sus fracturas.

 “Concebir” de Sara Ryan 

[a mile in smog and a mile in fresh air]

*

una milla contaminada y una milla al aire libre
no son la misma milla.
el árbol rojo se estira hacia el
río igual que pasas tus brazos
por encima de mi cuerpo dormido.

sueño con osos escalando paisajes urbanos
y mi antigua casa en llamas.

soy papel encerado bajo tu aliento.

la mañana viene a cebarse
y me parte en dos

una mitad va a tu bolsillo
y la otra va al aire.

esto pasa cada día y de alguna forma queda
siempre más de mí.

[una milla contaminada y una milla al aire libre] de Joshua Jennifer Espinoza

THE DEATH OF TRUTH

El mundo es un lugar terrible. —Piensa en Grande, Donald Trump

La cosa es que mi propio valor fluctúa, cae arriba y abajo
con los mercados y las actitudes y los sentimientos,
incluidos los míos, pero lo intento. Los estudios muestran

lo mucho que lo intento. La mera fuerza de los números. El techo
se tambalea bajo su peso, lo que sólo viene a demostrar—que toda la ciencia
está conmigo. Si quiero más, hago un pedido. Canto

el mac con queso corporal, bien frito: la receta personal
de Tom Jeerson. Y la hemos mejorado, como el Taj Mahal.
La octava maravilla del mundo. Pon diamantes sobre mis íes

y ahí me tienes. La ensalada Cobb más guapa de todas.
Palabrita del mismísimo Ty Cobb. Pongo a Roseanne por testigo.
Una carta preciosa. No la he abierto. Bien visto

y en total ausencia de impedimentos. Piernas de gimnasta
desde aquí hasta Venus. Debería darle un buen lavado de cara.
Una vez organizado ya no es crimen, son negocios.

Dejad que los bienes raíces se acerquen a mí. Dejad que un planeta vuelva
a ser real; venid. La Biblia cuenta que Ananías vendió unos terrenitos
para hacerles un regalo en metálico a los apóstoles, y fue una pena.

Bastante mala idea. No tenían cabeza
para lidiar con sus matices. Todo lo que fuera
propiedad privada ponía a Pablo de los nervios. El tipo no estaba listo.

No me malinterpretes: no soy yo. Ananías se guardó
un poquito para sí, por la familia. Nada que tú o yo
no hubiéramos hecho. Cuando hizo entrega de su regalo a Pablo, Pablo

no quedó muy satisfecho. Preguntó dónde estaba el resto y por qué
había permitido Ananías que el diablo se instalara en su corazón.
El diablo alquila. Eso he oído. Dijo que mentir

sobre aquello no era mentirle a él, sino al Espíritu Santo,
y boom! Ananías la palmó. Cayó muerto sobre la alfombra o
más bien el suelo de tierra a esas alturas. Si por mí fuera, votaría alfombra,

pero es que yo soy así. ¿He dicho Pablo? Fue Pedro. Pedro,
Pablo. Lo mismo da. El caso es que enredaron a su
mujer, acto seguido, y la pusieron a prueba. No lo hizo mucho mejor.

Muerta también, también sobre el suelo. La moraleja de esta historia es:
No sueltes prenda. Sólo hazte de cosas. Miente siempre para
mentir mejor, vive más tiempo. Métete el diablo por la nariz

y deja que acampe en tu corazón. Menosprecia lo que no puedas conseguir,
abiertamente y en público. Que no vale nada, como los imperdibles.
No, gracias. Cosas de perdedores; perdedores como el burro

azul ese, el inútil de los dibujos. Nadie puede ver esa cola
y después tomarte en serio. Exhíbete como una obra de arte
hasta que estés chapado en oro. El arte miente todo el rato y mira: no pasa nada.

 “La muerte de la Verdad” de Timothy Donnelly 

invierno al norte del norte

Oh my broken lamb
I worry when you cry
Baby’s gonna fetch ya
Horses in the sky

Though dead hands ring the garden
And these are violent times
And violence brings more violence
And liars bring more lies

Though we was born defeated
Worried, tired and scared
And monsters build mean robots
Launching rockets into the air

And the wealth of our nations
Fed on angel blood
And our cities shot with moneyed schemes
Built on twigs and mud

And our schools look like prisons
And our prisons look like malls
And downtown’s just a sick parade
Where no-one cares at all

And our hero’s all died crazy
Broken, poor or shot
Let’s celebrate their tragedy
And sanctify the loss

And manifest the daydream
Like those who fell before
And glorify our small attempts
And hate ourselves no more

Blow words between these sucker’s teeth
And bind these panicked hands
Lose your heart like a clumsy bell
Please be well

And all i true love
Is the light
In my sister’s darling eyes

Silver Mount Zion, Horses In The Sky.