GRASP

aprendo la palabra sauce.
aprendo la palabra aullido y la guardo

en mi garganta. la palabra lobo
se enrosca bajo mi lengua. he estudiado

así el dolor; escondiéndolo
en los pliegues de mi cuerpo donde

la oscuridad reposa. pienso en
el despertar. la mañana partida

por el sol tornándose cáscara de naranja;
calor a ratos. un volcán

extinto resucita
pero nadie nos explica cómo hemos comprendido

que la montaña ha empezado a sacudirse. cómo
la piedra bosteza y se retuerce candente

de regreso al mundo. ojalá pudiera
decir que salvé a las tórtolas,

pero no puedo estar segura. todos los pájaros mueren
una muerte; caen del cielo y

duermen. es difícil sacudirse esta idea;
que todo se despierta y espera

para vivir. a la palabra que nombra
al tono azul de las venas pálidas.

¿quién no querría despertar alguna cosa antigua
del más profundo sueño? ¿quién

no querría escarbar y encontrar la sangre todavía húmeda
de un cervatillo muerto hace tiempo? un milagro,

quizás, como se estremece la tierra bajo
nosotros. como danzamos por sus fracturas.

 “Concebir” de Sara Ryan