L’EXTASE

Se necesitaba esta noche plena y liviana, abismo sin vértigo, para aceptar ser sólo una migaja indiferente. Se necesitaba este frío, esta infinitud, esta irreductibilidad para aceptar ser sólo calor, pequeñez, singularidad. Se necesitaba la idea, la única idea llegada al mismo tiempo que la vida, de este viaje que no se detiene, para aceptar ser sólo un sobresalto.

El éxtasis material, de Jean-Marie Gustave Le Clézio

SURFACES

Tengo suficiente con lo superficial – de hecho, es lo único que me parece relevante de verdad. Cosas como, por ejemplo, la presión en tu mano de la mano de un niño, el sabor de una manzana, el abrazo de un amigo o de una amante, el interior sedoso del muslo de una chica, la luz del sol sobre roca y hojas, la sensación de la música, la corteza de un árbol, la aspereza del granito y de la arena, el agua fresca cayendo en una alberca y la cara del viento – ¿Qué más hay? ¿Qué más podríamos necesitar?

de “Desert Solitaire” de Edward Abbey

AFTER DARK

La belleza
es una forma de medir el tiempo,
y lo raro
velamen al que se puede soplar.
Los pájaros en mis cielos aseguran
que quieren ser libres,
y la pareja de amantes en la entrada
ocurre todo el tiempo:

Las personas atraviesan puertas
en la oscuridad de los demás.

extracto de un poema de C. X. Hua

BEAUTIFUL FREAK SHOW

No pretendo ir por la vida toda de rosa
de perfecta pureza. Ya sabía de la desnudez,
sabía del traqueteo de una pierna en la cama.
Le alquilaste una habitación a un viejo
y su novia que cocinaban siempre
panceta por la mañana. La peste
a grasa, los bigotes del viejo
en mi hombro, él diciendo: “Te he visto”,
y yo que podía oler la carne de él,
espiando por un agujero en la pared del armario.
Un precioso numerito de circo, contaba.
Dejaste la puerta del armario abierta y él
dejó de pedirte alquiler. Me pides
que me gire y que pose, que me desabroche la pierna.
Yo quise decirte que lo estaba haciendo
por mí. ¿Crees que me importa
este cuerpo? Mira lo que hago con él.

“Un precioso numerito de circo” de Jillian Weise

NNMN

Cuando yo muera moriréis todos conmigo

poco importa si sabes quién soy
o la importancia que creas que tienes

cuando yo salte
de un pensamiento a otro y no alcance
tú también caerás conmigo

espera y verás

ahora me enfado
y no respiro

y nunca nadie más nada

GRASP

aprendo la palabra sauce.
aprendo la palabra aullido y la guardo

en mi garganta. la palabra lobo
se enrosca bajo mi lengua. he estudiado

así el dolor; escondiéndolo
en los pliegues de mi cuerpo donde

la oscuridad reposa. pienso en
el despertar. la mañana partida

por el sol tornándose cáscara de naranja;
calor a ratos. un volcán

extinto resucita
pero nadie nos explica cómo hemos comprendido

que la montaña ha empezado a sacudirse. cómo
la piedra bosteza y se retuerce candente

de regreso al mundo. ojalá pudiera
decir que salvé a las tórtolas,

pero no puedo estar segura. todos los pájaros mueren
una muerte; caen del cielo y

duermen. es difícil sacudirse esta idea;
que todo se despierta y espera

para vivir. a la palabra que nombra
el tono azul de las venas pálidas.

¿quién no querría despertar alguna cosa antigua
del más profundo sueño? ¿quién

no querría escarbar y encontrar la sangre todavía húmeda
de un cervatillo muerto hace tiempo? un milagro,

quizás, como se estremece la tierra bajo
nosotros. como danzamos por sus fracturas.

 “Concebir” de Sara Ryan 

[a mile in smog and a mile in fresh air]

*

una milla contaminada y una milla al aire libre
no son la misma milla.
el árbol rojo se estira hacia el
río igual que pasas tus brazos
por encima de mi cuerpo dormido.

sueño con osos escalando paisajes urbanos
y mi antigua casa en llamas.

soy papel encerado bajo tu aliento.

la mañana viene a cebarse
y me parte en dos

una mitad va a tu bolsillo
y la otra va al aire.

esto pasa cada día y de alguna forma queda
siempre más de mí.

[una milla contaminada y una milla al aire libre] de Joshua Jennifer Espinoza

THE DEATH OF TRUTH

El mundo es un lugar terrible. —Piensa en Grande, Donald Trump

La cosa es que mi propio valor fluctúa, cae arriba y abajo
con los mercados y las actitudes y los sentimientos,
incluidos los míos, pero lo intento. Los estudios muestran

lo mucho que lo intento. La mera fuerza de los números. El techo
se tambalea bajo su peso, lo que sólo viene a demostrar—que toda la ciencia
está conmigo. Si quiero más, hago un pedido. Canto

el mac con queso corporal, bien frito: la receta personal
de Tom Jeerson. Y la hemos mejorado, como el Taj Mahal.
La octava maravilla del mundo. Pon diamantes sobre mis íes

y ahí me tienes. La ensalada Cobb más guapa de todas.
Palabrita del mismísimo Ty Cobb. Pongo a Roseanne por testigo.
Una carta preciosa. No la he abierto. Bien visto

y en total ausencia de impedimentos. Piernas de gimnasta
desde aquí hasta Venus. Debería darle un buen lavado de cara.
Una vez organizado ya no es crimen, son negocios.

Dejad que los bienes raíces se acerquen a mí. Dejad que un planeta vuelva
a ser real; venid. La Biblia cuenta que Ananías vendió unos terrenitos
para hacerles un regalo en metálico a los apóstoles, y fue una pena.

Bastante mala idea. No tenían cabeza
para lidiar con sus matices. Todo lo que fuera
propiedad privada ponía a Pablo de los nervios. El tipo no estaba listo.

No me malinterpretes: no soy yo. Ananías se guardó
un poquito para sí, por la familia. Nada que tú o yo
no hubiéramos hecho. Cuando hizo entrega de su regalo a Pablo, Pablo

no quedó muy satisfecho. Preguntó dónde estaba el resto y por qué
había permitido Ananías que el diablo se instalara en su corazón.
El diablo alquila. Eso he oído. Dijo que mentir

sobre aquello no era mentirle a él, sino al Espíritu Santo,
y boom! Ananías la palmó. Cayó muerto sobre la alfombra o
más bien el suelo de tierra a esas alturas. Si por mí fuera, votaría alfombra,

pero es que yo soy así. ¿He dicho Pablo? Fue Pedro. Pedro,
Pablo. Lo mismo da. El caso es que enredaron a su
mujer, acto seguido, y la pusieron a prueba. No lo hizo mucho mejor.

Muerta también, también sobre el suelo. La moraleja de esta historia es:
No sueltes prenda. Sólo hazte de cosas. Miente siempre para
mentir mejor, vive más tiempo. Métete el diablo por la nariz

y deja que acampe en tu corazón. Menosprecia lo que no puedas conseguir,
abiertamente y en público. Que no vale nada, como los imperdibles.
No, gracias. Cosas de perdedores; perdedores como el burro

azul ese, el inútil de los dibujos. Nadie puede ver esa cola
y después tomarte en serio. Exhíbete como una obra de arte
hasta que estés chapado en oro. El arte miente todo el rato y mira: no pasa nada.

 “La muerte de la Verdad” de Timothy Donnelly 

AGAIN IS THE FIRST TIME

Es posible tenerlo todo,
como buscar una melodía en la música.
Estoy paseando, no sé cómo, por Patton
y Walnut, y no sé cómo ahí está–
el temblor primordial, pillando un tufillo
a magnitud por una calle lateral:
un sol y un aire de cierta calidad, o el hermanamiento
de dos hojas secas en la acera tal que así.
Al girar, me cruzo con una mujer con jersey de cuello vuelto,
un perro atado a un banco y me topo
con el hombre que me debe veinte dólares.
Es posible tenerlo todo, o al menos
veinte dólares, que es también todo
cuando me lo gasto en un Death in the Afternoon
para mi mujer y para mí, el champán
y la absenta mezclados para formar una especie de nube.
Como cuando caminaba por la calle Delambre, de noche,
floreciendo hacia adentro como un crisantemo
para ver un poco del Sena, y pensé
por una vez, seguro que ya es suficiente. Llegar
tan tarde y seguir siendo el primero. Como si el cuerpo
dijera, otra vez por vez primera. Lo que
está en todas partes se ofrece a sí mismo, de nuevo, a sí mismo.

“Otra vez por vez primera” de Brian Sneeden