CABEZAS

Un abejorro y niños rusos
son mi primer desayuno.

A los poetas,
como a los zombis,
nos gusta devorar cabezas.

Todo está en paz en el mundo

cuando mis hijos duermen.

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LA NOCHE

Como los animales diurnos
que por miedo a nosotros
ahora viven de noche


también

has de encontrar tu hueco

LOS GATOS

En esta casa hay dos mujeres
en camas separadas
que esperan poemas
también distintos.

Yo escribo
sobre un árbol
hecho rodajas.

Estamos yo y los pájaros,
todos huyendo del mismo frío.

Date cuenta del absurdo.
Cuando preguntan, ¿qué haces?
contestas: nada.

Madrugas para nada.

¿Qué hacen mientras
todos estos pájaros?

Además de ruido,
digo.