AGAIN IS THE FIRST TIME

Es posible tenerlo todo,
como buscar una melodía en la música.
Estoy paseando, no sé cómo, por Patton
y Walnut, y no sé cómo ahí está–
el temblor primordial, pillando un tufillo
a magnitud por una calle lateral:
un sol y un aire de cierta calidad, o el hermanamiento
de dos hojas secas en la acera tal que así.
Al girar, me cruzo con una mujer con jersey de cuello vuelto,
un perro atado a un banco y me topo
con el hombre que me debe veinte dólares.
Es posible tenerlo todo, o al menos
veinte dólares, que es también todo
cuando me lo gasto en un Death in the Afternoon
para mi mujer y para mí, el champán
y la absenta mezclados para formar una especie de nube.
Como cuando caminaba por la calle Delambre, de noche,
floreciendo hacia adentro como un crisantemo
para ver un poco del Sena, y pensé
por una vez, seguro que ya es suficiente. Llegar
tan tarde y seguir siendo el primero. Como si el cuerpo
dijera, otra vez por vez primera. Lo que
está en todas partes se ofrece a sí mismo, de nuevo, a sí mismo.

«Otra vez por vez primera» de Brian Sneeden

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MÁNDAME EL LOCATION

Cuando piensas,

¿Te sientes detrás de los ojos
posado sobre la lengua
justo en el centro de tu cabeza?

¿Sientes tus pies más lejos
que los brazos, y las manos
más alejadas que tus ojeras?

¿Eres el cerebro o es el cerebro
sólo un órgano y tu cuerpo
poco más que piezas
mejor o peor dispuestas?

¿Eres tú si eres ciego, sordo y mudo?
¿Si no tienes brazos, ni piernas;
si te falla el tacto para reconocer si eres tú?

¿Eres tú si de ti sólo queda una cabeza
separada del cuerpo,
como la de aquella avispa
que seguía moviendo las antenas?

¿Eres la gallina que corre
o la cabeza cortada
sobre un tocón de madera?

¿Eres tú la cabeza entera o te escondes
en una neurona concreta?

¿Eres tú el movimiento,
el objeto que desplaza
o el desastre que va dejando a su paso?

¿Eres tú ahí o necesitas que algo ajeno a ti
además lata
en el interior de un pecho que también eres tú?

¿Eres tú sólo este órgano que te confunde
que suma, piensa y resta?

¿Nada más eres?
¿Sólo eso eres tú?

¿Eres tú o eres sólo tus palabras
que cambian siempre,
con las que te preguntas esto y después
te inventas un universo
entero para ti?

¿Quién eres si es que acaso eres?

¿Quién eres tú sin tus prejuicios,
sin tus miedos,
sin tus medios para mentirme
acerca de ser quien eres?

EL ROSAL

Hemos vaciado el desierto
camino al silencio
para poder pensar

pero el silencio está lleno
de aspersores
y de pájaros

Hoy eran cencerros
devorando un rosal
que sabe igual que el pasto y
para nosotros
hace el mismo ruido

LOS GATOS

En esta casa hay dos mujeres
en camas separadas
que esperan poemas
también distintos.

Yo escribo
sobre un árbol
hecho rodajas.

Estamos los pájaros y yo,
todos huyendo del mismo frío.

Date cuenta del absurdo.
Cuando preguntan, ¿qué haces?
contestas: nada.

Madrugas para nada.

¿Qué hacen mientras
todos estos pájaros?

Además de ruido,
digo.

HATE

A veces me despierto en mitad de la noche, cagándome en todo.
Yo solo, atendiendo a un despertador hecho de odio.

-¿Odio a qué?-, diréis,
pero la pregunta es tonta porque
lo sabéis de sobra