[a mile in smog and a mile in fresh air]

*

una milla contaminada y una milla al aire libre
no son la misma milla.
el árbol rojo se estira hacia el
río igual que pasas tus brazos
por encima de mi cuerpo dormido.

sueño con osos escalando paisajes urbanos
y mi antigua casa en llamas.

soy papel encerado bajo tu aliento.

la mañana viene a cebarse
y me parte en dos

una mitad va a tu bolsillo
y la otra va al aire.

esto pasa cada día y de alguna forma queda
siempre más de mí.

[una milla contaminada y una milla al aire libre] de Joshua Jennifer Espinoza

THE DEATH OF TRUTH

El mundo es un lugar terrible. —Piensa en Grande, Donald Trump

La cosa es que mi propio valor fluctúa, cae arriba y abajo
con los mercados y las actitudes y los sentimientos,
incluidos los míos, pero lo intento. Los estudios muestran

lo mucho que lo intento. La mera fuerza de los números. El techo
se tambalea bajo su peso, lo que sólo viene a demostrar—que toda la ciencia
está conmigo. Si quiero más, hago un pedido. Canto

el mac con queso corporal, bien frito: la receta personal
de Tom Jeerson. Y la hemos mejorado, como el Taj Mahal.
La octava maravilla del mundo. Pon diamantes sobre mis íes

y ahí me tienes. La ensalada Cobb más guapa de todas.
Palabrita del mismísimo Ty Cobb. Pongo a Roseanne por testigo.
Una carta preciosa. No la he abierto. Bien visto

y en total ausencia de impedimentos. Piernas de gimnasta
desde aquí hasta Venus. Debería darle un buen lavado de cara.
Una vez organizado ya no es crimen, son negocios.

Dejad que los bienes raíces se acerquen a mí. Dejad que un planeta vuelva
a ser real; venid. La Biblia cuenta que Ananías vendió unos terrenitos
para hacerles un regalo en metálico a los apóstoles, y fue una pena.

Bastante mala idea. No tenían cabeza
para lidiar con sus matices. Todo lo que fuera
propiedad privada ponía a Pablo de los nervios. El tipo no estaba listo.

No me malinterpretes: no soy yo. Ananías se guardó
un poquito para sí, por la familia. Nada que tú o yo
no hubiéramos hecho. Cuando hizo entrega de su regalo a Pablo, Pablo

no quedó muy satisfecho. Preguntó dónde estaba el resto y por qué
había permitido Ananías que el diablo se instalara en su corazón.
El diablo alquila. Eso he oído. Dijo que mentir

sobre aquello no era mentirle a él, sino al Espíritu Santo,
y boom! Ananías la palmó. Cayó muerto sobre la alfombra o
más bien el suelo de tierra a esas alturas. Si por mí fuera, votaría alfombra,

pero es que yo soy así. ¿He dicho Pablo? Fue Pedro. Pedro,
Pablo. Lo mismo da. El caso es que enredaron a su
mujer, acto seguido, y la pusieron a prueba. No lo hizo mucho mejor.

Muerta también, también sobre el suelo. La moraleja de esta historia es:
No sueltes prenda. Sólo hazte de cosas. Miente siempre para
mentir mejor, vive más tiempo. Métete el diablo por la nariz

y deja que acampe en tu corazón. Menosprecia lo que no puedas conseguir,
abiertamente y en público. Que no vale nada, como los imperdibles.
No, gracias. Cosas de perdedores; perdedores como el burro

azul ese, el inútil de los dibujos. Nadie puede ver esa cola
y después tomarte en serio. Exhíbete como una obra de arte
hasta que estés chapado en oro. El arte miente todo el rato y mira: no pasa nada.

 “La muerte de la Verdad” de Timothy Donnelly 

AGAIN IS THE FIRST TIME

Es posible tenerlo todo,
como buscar una melodía en la música.
Estoy paseando, no sé cómo, por Patton
y Walnut, y no sé cómo ahí está–
el temblor primordial, pillando un tufillo
a magnitud por una calle lateral:
un sol y un aire de cierta calidad, o el hermanamiento
de dos hojas secas en la acera tal que así.
Al girar, me cruzo con una mujer con jersey de cuello vuelto,
un perro atado a un banco y me topo
con el hombre que me debe veinte dólares.
Es posible tenerlo todo, o al menos
veinte dólares, que es también todo
cuando me lo gasto en un Death in the Afternoon
para mi mujer y para mí, el champán
y la absenta mezclados para formar una especie de nube.
Como cuando caminaba por la calle Delambre, de noche,
floreciendo hacia adentro como un crisantemo
para ver un poco del Sena, y pensé
por una vez, seguro que ya es suficiente. Llegar
tan tarde y seguir siendo el primero. Como si el cuerpo
dijera, otra vez por vez primera. Lo que
está en todas partes se ofrece a sí mismo, de nuevo, a sí mismo.

“Otra vez por vez primera” de Brian Sneeden

HATE

A veces me despierto en mitad de la noche, cagándome en todo.
Yo solo, atendiendo a un despertador hecho de odio.

-¿Odio a qué?-, diréis,
pero la pregunta es tonta porque
lo sabéis de sobra

MISS

“Te echaré de menos
siempre,
incluso en momentos
en los que estés
justo a mi lado.
La soledad ha plantado
anhelos en mi interior
y no creo que
sean como esa mala hierba
que deja de crecer
llegado un punto.
Estará siempre viva ahí,
pero es que joder
le brotan
las flores
más espectaculares”

-T.K.G.

tyler

EFFROI

“Uno vive si no llega a conocerse. El ego es una máquina que sirve para morir. Los que aman la pintura son sospechosos. La vida no se mira. Lo que anima la animalidad del animal, lo que anima la animalidad del alma no se distancia de sí mismo. El ego desea el reflejo, la separación entre el interior y el exterior, la muerte de eso que va y viene continuamente de uno a otro. Hay que amar también la ignorancia de la que no podemos salir como la vida misma que persiste en ella. Todo hombre que cree saber está separado de su cabeza y del azar originario. Todo hombre que cree saber mantiene la cabeza cortada encima del cuerpo. Su cabeza cortada ha quedado en el agua del espejo. Lo que lo condena a la fascinación (a la turbación erótica) es también lo que lo protege de la locura”.

Pascal Quignard – El sexo y el espanto.

effroi