miedo congénito

La cabeza de la avispa,
ahora separada de su cuerpo
aún mueve las antenas.

Quizá todavía no haya reparado
en que he aplastado su cuerpo con un libro.

Quizás ahora esté descubriendo
por qué
los insectos sienten

a menudo

un miedo irracional a la literatura.

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