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EL ROSAL

Hemos vaciado el desierto
camino al silencio
para poder pensar

pero el silencio está lleno
de aspersores
y de pájaros

Hoy eran cencerros
devorando un rosal
que sabe igual que el pasto y
para nosotros
hace el mismo ruido

CABEZAS

Un abejorro y niños rusos
son mi primer desayuno.

A los poetas,
como a los zombis,
nos gusta devorar cabezas.

Todo está en paz en el mundo
siempre y cuando
mis hijos duerman.