Archivo para enero 2011
CENIZA
Dormitando sobre un vientre satisfecho
he desoído su sonido
mientras hurgo entre mis fauces.
Hoy sigo siendo
un compuesto de cenizas
y tan gris como la vida misma.
Entre sus cuerpos
de niños huecos
me dejo flotar
y canturreo
plagado de sustento
junto a ellos
CUMPLEAÑOS de Henri Cole

Cuando era niño, llamábamos castigo
a ser encerrados en un cuarto. El aparente
desentendimiento de Dios por los asuntos del mundo
parecía imperdonable. Esta mañana,
al subir los cinco pisos hasta mi apartamento,
recuerdo la iracunda voz de mi padre
mezclada con ansiedad y amor. Como siempre,
la posibilidad de un hogar—a lo sumo una utopía—
permanece ilusoria, así que leo a Platón, para quien el amor
no ha sido vejado. Me echo sobre la alfombra,
como fertiliza un gusano, y comprendo cosas
de las que no tengo conocimiento empírico alguno.
Aunque la puerta esté cerrada, soy libre.
Como un mapa obsoleto, mis fronteras están cambiando.
Traducción de Diego Zaitegui
AMBULANCIA de Henri Cole

La amabilidad había recorrido una gran distancia para estar presente,
pensé, mientras los enfermeros contenían la sangre caliente,
comunicándose entre ellos con los ojos.
Yo no era como era yo, y no sabía por qué,
pero era consciente de un colapso, de un imprevisto,
moviéndose bajo el influjo de una fuerza restauradora.
Como un abanico japonés al plegarse, mi espíritu parecía poseído
de una existencia tan sencilla, la cuestión sexual
alejada del centro, al igual que la memoria.
Me sentí como la personificación de un abstracto,
como la misericordia. Mis manos estaban rojas e hinchadas.
Una gran cadena, el espasmo de mi vida, arrastrada contra el declive.
Entonces oí unos gritos. A lo lejos, relinchó un caballo.
Contuve mis lágrimas mientras era izado hacia delante.
Traducción de Diego Zaitegui
SOBRE SER GALANTE de Frederick Seidel
Las camisas se agotan a sí mismas al ser vestidas.
Los trajes se ajustan a la perfección,
pero un hombre hace
décadas de flexiones y ya no encaja.
Me saco a cenar.
Es una gozada sentarse a solas
sin un libro.
Me consumo estando a gusto al cenar.
Soy un resultado del conserje del Carlyle.
Pido una botella de Burdeos.
Soy un bulevar de elegancia
en mis restaurantes de confianza.
La luna viene a mi mesa.
Todo en ella es típico.
Me gusta su forma de hablarme.
Todo en mí es a medida.
Tú no eres
conocido, y tú no eres un don nadie.
Te recuerdo de antes.
A veces no salgo hasta el final del día.
Simplemente me olvido hasta
que salgo corriendo, con miedo a que el día se acabe.
Todo árbol de acera está desesperado
por alguien.
El desierto en esta época del año
son tropas camufladas de desierto.
Traed los cazas no tripulados.
Ceno con mi sonrisa del Carlyle.
Ella me dice que la primavera está al llegar.
La luna pasa por mi mesa
para decirme.
Voy a sacarte el corazón
y a beberme los rubíes y a comerme el coral.
Me gusta la hembra por su coral.
Voy al Carnegie Hall
para hacerle abrir la boca sobre el escenario y gritar.
Traducción de Diego Zaitegui
